Sendas en el Margen

Un lugar de palabras…

Arraigadas convicciones



“…el individuo filtra los mensajes a través de los nodos que constituyen sus propósitos conscientes, y éstos se conforman, necesariamente, con aquellas pautas individuales y sociales preponderantes en la sociedad.

El fenómeno de la formación de hábitos escoge las ideas que sobreviven al uso reiterado y las coloca en una categoría más o menos separada. Estas ideas merecedoras de confianza quedan disponibles para el uso inmediato sin una nueva inspección minuciosa, en tanto que las partes de la mente pueden reservarse para usarse en asuntos nuevos.

En otras palabras, la frecuencia del uso de una determinada idea se convierte en un determinante de su existencia; y más allá de eso, la supervivencia de una idea usada con frecuencia es promovida por el hecho de que la formación de hábitos tiene tendencia a sacar la idea del campo de la inspección crítica.

Normalmente, las ideas que sobreviven al uso repetido son las más generalizadas y abstractas. De este modo, las ideas más generalizadas tienden a convertirse en premisas de las que dependen otras ideas. Estas premisas se vuelven relativamente inflexibles. Pero la frecuencia de validación de una idea dentro de un determinado corte temporal no equivale a una prueba de que la idea sea verdadera o pragmáticamente útil durante un largo período de tiempo. Podría ocurrir, como así creemos que pasa, que diversas premisas profundamente insertadas en nuestros estilos de vida sean sencillamente falsas o insostenibles, y que se vuelvan patológicas cuando se generalizan y se las instrumenta con técnicas modernas.”

Salvador Rueda Palenzuela, licenciado en Ciencias Biológicas y en Psicología, diplomado en Ingeniería Ambiental y en Gestión Energética.

Texto extraído del artículo “Habitabilidad y calidad de vida”, de Salvador Rueda.

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8 junio, 2012 - Posted by | Palabras con luz | , , , , , , , ,

10 comentarios »

  1. Muy interesante, gracias por compartirlo.
    Nuestras convicciones más arraigadas pueden ser las más falsas, las más impostoras que nos chupan la energía para mantenerse en la cima de nuestra consciencia.
    Un abrazo!

    Comentario por dotdos | 8 junio, 2012 | Responder

    • Pero, ¿cómo poner en duda esa razones indubitables?, tan acostumbrada está la mente en obviarlas por enraizadas, tan serenas y protegidas en sus salones seguros e infranqueables.

      Sin duda necesitamos limpiezas de primavera en los rincones de nuestras razones.

      Un abrazo

      Comentario por Juan | 9 junio, 2012 | Responder

  2. “Podría ocurrir, como así creemos que pasa, que diversas premisas profundamente insertadas en nuestros estilos de vida sean sencillamente falsas o insostenibles, y que se vuelvan patológicas cuando se generalizan …” Podrìa ocurrir, no, ocurre.
    El individuò entonces bajo una premisa falsa se conduce de forma errònea frente a la realidad y termina enfermando, no hay màs camino que romper los esquemas previos, lo que conlleva un cambio estructural en su sistema cognitvo (algo que lleva tiempo y es doloroso). O bien se conforma (autoengaña) y “vive” con su patologìa.

    Interesante Juan, un abrazo

    Comentario por Nieves | 8 junio, 2012 | Responder

    • Salió tu vena profesional, de certezas también aprehendidas en las sendas de los días. Y sí, coincido contigo, el sistema cognitivo debe estar siempre alerta, preparado y limpio, sin prejuicios para poner todo lo que le llega de los sentidos bajo esa permanente red de análisis, incluso de crítica, incluso abierto al miedo que provoca el tambaleo de su esencia.

      Conformarse… patología caracterizada por lanzar un paso tras otro sin mirar los increíbles caminos que se abren en el propio camino… asumir el camino como propio e inexcusable.

      “Para seguir el camino
      hay que recomenzar
      Quién escondió las llaves
      Había tantas cosas que no pude contar”

      Gracias por dejar tus huellas de conocimiento autorizado…

      Comentario por Juan | 9 junio, 2012 | Responder

  3. Hay pocas cosas más peligrosas que las ideas cuando son inamovibles, cuando rozan el fanatismo, cuando se convierten en dogmas.

    Hay una particularmente descojonante, la “tradición”, capaz de normalizar actos verdaderamente discutibles, cuando lo intentas, discutirlos, y te saltan conque “es que es nuestra tradición”, sin poner más argumentos, mejor dejarlo estar.

    Saludos jefe.

    Comentario por Dessjuest | 9 junio, 2012 | Responder

    • Mi querido Dess, es ese el paradigma que guía la necesidad de acomodar, como muy acertada decía Nieves, a nuestro sistema cognitivo, de evitarle conflictos, de relajarle sus miedos. Crear caminos frecuentes, lisos y cerrados, sin piedras incómodas, sin desvíos inciertos, entre muros altos y seguros.

      Pero tras ese gran paradigma también se esconden las pequeñas razones interiorizadas, tan interiorizadas, nuestros gestos de largas raices, apenas visibles incluso para nosotros mismos.

      Los unos y los otros, grandes y pequeños, todos deben ser puestos en cuestión, tantos caminos hay ahí afuera, tanta vida late derramada a nuestros pies.

      De un precioso canto…

      “Ven, salgamos a los campos,
      nos perderemos por los pueblos.
      Salgamos al alba a las viñas
      y recogemos de su fruto…”

      Comentario por Juan | 9 junio, 2012 | Responder

  4. Muy cierto.

    Comentario por rfundora | 10 junio, 2012 | Responder

    • Así lo creo, mi estimada… Otra cosa es seguir ese consejo en el análisis diario.

      Comentario por Juan | 15 junio, 2012 | Responder

  5. Ya, pero las ideas son instrumentos en manos del poder. Y ese mismo poder es cambiante, aunque siempre sea el mismo. Por lo que, siempre encontrara la manera de utilizarlas, precisamente para perpetuarse. Creando quizas, la falsa sensacion de que las cosas cambian y tenemos el poder de decidir.

    Vanas y piadosa mentiras, que, al final a algunos nos hacen quedarnos con la tradición. Ya que pasados lo picores propios de la edad. Resulta ser el mal menor, aunque algunos siga escociendoles. Saludos

    Comentario por plared | 15 junio, 2012 | Responder

    • “…las ideas son instrumentos…” No cabe duda, mi estimado amigo. Y también nosotros encontraríamos la manera de utilizarlas si no quedasen anuladas por las razón, por la razón de esas propias convicciones.

      No pretendo quitar razón a tus argumentos, pues la tienen. Pero no me refería a esas grandes ideas que quedan disfrazadas dependiendo de las manos que las vistan. Me refería; creo que el propio texto se refiere, a esas pequeñas (y no tan pequeñas) cosas que nos anulan cada día porque ya forman parte de nuestro razonamiento automático, que son indubitables. Todo debería ser analizado bajo el prisma de la duda.

      Pero ya sabes, sólo es una opinión.

      Bienvenido siempre, mi estimado.

      Comentario por Juan | 15 junio, 2012 | Responder


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