Sendas en el Margen

Un lugar de palabras…

Fuegos (IX)


“Nadie sabe aún dónde echará raíces esta plantita,
y ni el mismo rocío,
que pronto habrá de abandonarla,
tiene idea de adónde irá a parar.

Y dice una criada:

¿De modo que el rocío piensa desaparecer
antes de tener conocimiento
de dónde crecerá la planta
hasta hacerse mayor?”



De la Historia de Genji
Murasaki Shikibu


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31 diciembre, 2013 Posted by | Poesía Extraordinaria | , , , , , , , , , | 6 comentarios

Fuegos (VIII)


“Deberías tener siempre antorchas en tu pabellón, un jardín a oscuras da miedo. E improvisó:

Las teas arden en mi corazón también,
despidiendo nubes de humo,
pero el humo de mi corazón
no se deshará en el aire mientras el mundo exista.

¿Por cuánto tiempo? Qué extraño poema, pensó ella, y respondió:

Si el humo de las teas y el de tu corazón
son iguales,
hay que pensar que uno y otro
hallarán su lugar en el vasto cielo”



De la Historia de Genji
Murasaki Shikibu


18 mayo, 2013 Posted by | Poesía Extraordinaria | , , , , , , , , , , | 9 comentarios

Palabras


Noche callada
las palabras son
están despiertas
bajaron de la tarde amplia
nacieron del aire para buscar tus días
para volar los hilos de tu mirada grande

Te buscaron
Y te encontraron donde siempre habitas
volteando mi tiempo
encendiendo mis ríos
abismando mi memoria
Es todo piel
Las palabras son todo piel
Entre tus ojos y mis ojos hay un instante
Entre tu latido y el mío sueñan las albas

Son mañana y tarde mis palabras
son tus manos de danza
tu larga risa y tu pecho tímido
tus ingenuos ojos de agua
tu rostro de hora temprana
Todo piel son nuestras palabras

Pero hoy se estremecen de urgencia
adivinando calles de sembrado olvido
noches sin mañana
caricias asoladas
En un beso muere la luz del día
errante arena de mar alejada
en duro silencio cae y te reclama

Noche callada
Todo se repite
Todo
Toda la piel de nuestras palabras


1 mayo, 2013 Posted by | De Texturas Inmediatas | , , , , , , , , , , , , , , | 12 comentarios

Un pequeño cuartito

Se cuenta que en un remoto y deshabitado lugar, vivía un hombre que un día descubrió una grieta en su corazón. Nuestro preocupado amigo no sabía cómo podía haberle ocurrido algo así, a él, que hacía tiempo se había olvidado de tan inútil órgano dado su incierto uso. Acostumbrado a prescindir de él, pensaba que tanto calor y luz allí adentro no podía ser cosa buena, algo se lo decía desde sus recuerdos, y que debía encontrar una rápida solución para resolver aquel extraño inconveniente.

Nuestro hombre gustaba de entretener sus artes manuales con cualquier asunto que le consumiese los tiempos. Así pues, con todo su empeño, armado de sus artes y de los escasos materiales que en tan remoto lugar consiguió reunir, a esa tarea se encomendó. Recomponer su maltrecho corazón.

Lo primero era el análisis de situación, así que al corazón se dirigió, y no sin cierto temor tras sus prolongados tiempos de ausencia de aquellos espacios. Cuando entró en él, se encontró en una estancia olvidada, apenas una vaguedad de la memoria, pequeña, como un destartalado cuartito, pensó. La luz entraba sin permiso y sin perdón, revelando la escasez de acomodo y las grises capas de tiempo acumulado. Lo primero, se dijo, reparar esta grieta, tanta luz hace daño.

Con el problema ya algo más claro, la primera urgencia eran los materiales necesarios para realizar la tarea. Así, buscó y rebuscó entre sus pobres haberes hasta que poco a poco fue reuniendo todo lo que consideró adecuado para su importante obra. Entre aquellas cosas de sus días encontró un colmado saco de tristeza, un buen balde a rebosar de lágrimas, algunas pasiones que aún sobrevivían en su propio calor, una pequeña cajita de ilusiones y esperanzas y, sobre todo, mucho dolor. Pensó que aquello era más que suficiente para acometer su proyecto.

Con el colmado saco de tristeza y parte del balde de lágrimas elaboró tan espesa argamasa que hasta él quedó sorprendido de la solidez conseguida, de cómo aquella masa se agarraba a las paredes de la maltrecha carne impidiendo la entrada de la hiriente luz. No obstante, nuestro hombre, que era persona precavida y gustaba de resolver bien sus asuntos, decidió que sería acertado reforzar todas las paredes desde el interior, no fuese que aquello de la grieta se repitiese. Con el fuego de sus pasiones abrasó la ya oscura pared, que gris y dura quedó, como la piedra que sin duda en el futuro debería ser. No contento aún, después varias capas de duro dolor le dio para impermeabilizarlo y garantizar un duradero acabado, y todo el que sobró lo guardó por si el tiempo reclamaba algún nuevo apaño. Para acabar, y pensando que quizás quedaría bien algún matiz de ligero color, con las lágrimas restantes y la cajita de ilusiones y esperanzas una pintura fabricó, diluida y escasa, y que apenas le llegó, tanta era la sed que parecía tener aquella piedra.

El resultado fue asombroso. Al menos eso pensaba nuestro hombre, que orgulloso de su labor se preguntaba si no merecería la pena decorar un poco aquella pequeña estancia, quizá hasta pudiese utilizarla en días por venir.

Volvió a buscar entre sus enseres, quizá pudiese reaprovechar alguna de aquellas cosas que atesoraba. Conforme iba separando algunas de ellas, una sonrisa se dibujaba en su rostro, no sabemos si por la memoria que alimentaban aquellos objetos o por la satisfacción de encontrarles de nuevo utilidad. Esta vez eligió una buena caja de besos y suaves caricias sin usar, un puñadito de deseos, su álbum de miradas, un diario de coloridas palabras, algo de sólida ingenuidad, una telita de calidez, y montones de amor. ¿De dónde habría salido tanto amor?, se preguntaba. Ya casi se disponía a continuar su trabajo cuando encontró algo insólito, un pequeñito trozo de alegría. ¿De dónde habría salido?, no lo recordaba.

Con todas estas cosas se decidió primero por fabricar un cómodo silloncito, para ello la caja de besos y suaves caricias sería ideal. Lo pondría en el rinconcito del fondo que parecía el más cálido, y añadiría un ramillete de deseos para que resultase más acogedor, su rinconcito de sueños. Era una pena que los deseos estuviesen cerrados, nunca habían florecido. Quizá si los regaba con alguna de las lágrimas que aún sobraban puede que alguno abriese. Sí, quizás después probaría. ¿Cómo será la flor de un deseo? ¿Azul? A nuestro hombre siempre le había gustado el azul.

Acto seguido, desarmó el álbum de miradas conseguidas y conformó un mosaico con ellas, hasta la última, y con el trocito de alegría lo pulió una y otra vez hasta que el trocito se agotó. El resultado fue un extraordinario espejo de color miel que colgó en la pared frente a la puerta. Se extrañó, pues en algo parecía se había equivocado, el espejo lo reflejaba todo menos a él, ¿por qué? Pensó que más tarde debería repararlo, aunque no sabía cómo.

Animado por los resultados, tejió una tupida alfombra con todas las palabras de su diario. Blancas, rojas, azules y verdes, ninguna de ellas era negra. Muchas tenía y todas las empleó para que resultase acogedora. El resultado le emocionó, pues cuando en ella se dejaba caer, alguna de esas palabras, las más libres y leves, se soltaban en una suerte de suaves notas que se colgaban del aire. Tras colocarla a los pies del silloncito, y para alegrar el rinconcito, hizo una pequeña lámpara de dorada y tenue luz alimentada con amor, para las noches. Pensó que con tanto amor como le sobraba no tendría problema, seguro duraría más que el propio sol.

Y así llegó a su obra más preciada, de sólida ingenuidad el cuerpo, la telita de calidez en su interior y con algunas lágrimas sobrantes para guarnecerlo, un joyerito, pequeño pero hermoso, pensó. Dentro guardó sus cosas más preciadas, las que siempre llevaba en sus bolsillos. Un joyerito sin joyas pero lleno de tesoros. Se le escapó otra sonrisa.

Y así, añadiendo aquí y allá algún verso de algún tiempo, unas canciones prendidas en la memoria, una guitarra que había perdido la voz, sus libros para el rincón de ensueño y hasta lápiz y papel de algodón, nuestro hombre dio por concluida la tarea, su corazón ya estaba reparado. Y hasta tenía un nuevo uso, un espacio sólo para él, su pequeño cuartito lo llamó, un lugar para vivir.

Cuando un caminante vaga por aquellos lugares remotos y deshabitados nada encuentra, ninguna señal de nuestro hombre, lo que siempre ha arrojado serias dudas en relación a la veracidad de esta historia. Sin embargo, cuentan los viejos del lugar que hay algunos de esos caminantes que al pasar la noche al abrigo de una roca gris, creyeron sentir, más que oír, unas notas sostenidas en el aire que parecían venir del interior de la roca. Pero al comprobar la roca en la mañana vieron que era sólo eso, una sólida roca gris.


Moraleja:

Más allá de su valor literario, dudoso en este caso, es obligación de todo cuento que se precie, dejarnos una moraleja. La de éste es imprecisa sin embargo, y sólo el lector podrá adivinarla buscando en sus enseres, en sus tesoros más preciados. Quizá así, el propio lector hasta pueda aventurar una nueva forma del cuento, e incluso aportar datos en relación a la veracidad del mismo.

23 marzo, 2013 Posted by | De Texturas Inmediatas | , , , , , , , , , , , , , , , , | 18 comentarios

No esperes más


A la vida llamas, amor
y la vida vive
A la risa llamas, amor
y universos de fuego estallan en mis ojos

En el latido inverso de tus días
se consume el blanco y sagrado fuego
aprisionado por cadenas de noche
por castalias tramas de tiempo
de cadenas leves, pero cadenas
de noche tibia, pero aún noche

El poderoso sol rojo ya ha llegado
Viene a quebrantar las sombras de tus sombras
Se llega a nacer copihues en tus cestas
a inventar albas en el cerezo de mis anhelos

No esperes más
Rompe las paredes de tu pecho
Traspasa razones con flechas de latidos
Revienta miedos con calor de sueños
Dibuja pasos con tinta de viento
No esperes más no esperes más

Si nombras mi nombre, amor
el tiempo se detiene y tiembla
Si nombras el verbo, amor
si lo nombras
las fresas se enredan en nuestros pies
No esperes más amor no esperes más


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Rincón Exquisito – Second

7 septiembre, 2012 Posted by | Suavidades del Alma | , , , , , , , , , | 42 comentarios

Mar en los sentidos


De fortuna brisa a labios llegada,
fuese caricia en la noche callada,
que tus besos en su vuelo trajese,
y de rojos a este sueño vistiese.

O de ventura al sentido hambriento,
del día tu voz fuese encantamiento,
que un susurro a mi corazón clavase,
y de memoria mil días llenase.

A mis sentidos, el mar, su consuelo,
de caricias vestidas de amapolas,
en la incesante danza de sus olas.

A mis sentidos, el mar, un sueño,
de tesoros y sendas por descubrir,
y en sus aguas, el aire para vivir.



Hoy anda mi caricia
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños con mañana.
Soy ola de abandono,
y tus playas ya saltan certeras, por mis lágrimas.

Julia de Burgos


20 junio, 2012 Posted by | Suavidades del Alma | , , , , , , , , | 9 comentarios

Día 26, Abril de 2012


Instantáneas

Miedos arropados por dudas. Desaparecen, casi… gris
Dudas alimentadas de distancia y de silencio. Inventadas… negro y marrón… negro y marrón
Y el tiempo corre… ¿Vuelve?
Un libro… una dedicatoria… un beso… siempre tanto… rojo
El libro es más que el tiempo, sabe esperar, quiere esperar… como un niño tonto…
Lágrima en el margen amarillento… es el reloj del tiempo… desteñido
Mano que acaricia la página… es el calor de un sueño… azul, siempre azul
Un libro… una dedicatoria… un beso… siempre tanto… como un niño tonto…

Memoria

Parece Mar, el cielo
donde me he recostado a soñarte…

Si vieras mi mirada,
como un ave, cazando horizontes y estrellas.

El universo es mío desde que tú te hiciste
techo de mariposas para mi corazón.

…Vuelan precisas, tan exactas… con cada latido… azules y rojos

Te he visto con los ojos vivos
como los ojos abiertos de los bosques,
figurándome en risas y quebradas nadando hasta el océano.

Te he recogido en huellas de canciones marinas
donde una vez dejaste corazones de agua enamorados.

Te he sacado del tiempo…

… Y vas caminando lentamente, uno a uno, los blancos márgenes de mis libros… rojos y blancos

¿Por qué me corre el Mar?
Tú eres vivo universo contestándome…

…porque es tan fácil… rojos, rojos de amapolas corriendo por los ríos de la piel

(Julia de Burgos)


“Ven, amor mío, ven,
leamos de la mano el tiempo,
las suavidades del alma”


26 abril, 2012 Posted by | Mirando el Mundo | , , , , , , , , , , , , , , , , , | 13 comentarios

Si sólo piensas…


Y si sólo piensas que te quiero
no imaginas cuánto yo te quiero
y si sólo crees que te sueño
hoy te llevo a compartir mis sueños

Amor
si mis lágrimas te miran
aun cuando aquí te tengo
y mis labios se consumen
en el fuego de este cuenco

Amor
y si sólo piensas que te quiero
en mis labios prueba el fuego
y si sólo crees que te sueño
busca en mis lágrimas tu deseo

Pues queriéndote yo te sueño
Y soñándote cada día más te quiero.




El amor auténtico se encuentra siempre hecho.
En este amor un ser queda adscrito de una vez para siempre y del todo a otro ser.
Es el amor que empieza con el amor.

José Ortega y Gasset


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Forever Yours – Nightwish

20 abril, 2012 Posted by | Suavidades del Alma | , , , , , , , , , | 21 comentarios

Distancias de tiempo


Lloran ríos los verdes tejados
palabras derramadas en la senda perdida
oscurecidas de frío negro
lánguida ofrenda a las pesadas botas del tiempo

¿Adónde huir si la distancia no anida razón?
si las horas son un campo de húmedas amapolas
que soñaron sueños de mariposas

El suspiro del humo y el borde del sueño entienden
Sólo ellos acompañan el instante alargado
tan constante tan exacto
como este olor a memoria escalando la mirada

Lloro

Hay mil tesoros tras los cansados párpados
luz de día
color de día
días de día
vivir de día
se opacan con cada lágrima fugitiva
posada en las alas muertas de las innumerables amapolas

La orgullosa verja está vencida de nieve
el poderoso verbo sólo de distancia
de la distancia del tiempo


“Nieva nieve sobre todos los rincones del tiempo”
Vicente Huidobro


7 abril, 2012 Posted by | De Texturas Inmediatas | , , , , , , , , , , , | 21 comentarios

Amapolas


Esbeltos caracteres rojos sobre papel de algodón; dibujado en una esquina, un poderoso símbolo. La carta está enrollada junto a una ramita de romero, ambas unidas por un fino lazo rojo.


Aún mi recuerdo te llama
en los blancos prados de la Luna,
entre pliegues que arropan las pasiones.

En la ola que lentamente se prolonga,
se hace intenso el eco de un susurro.
Una roja herida en los labios,
el eco continúa.

Y al final del camino inconcluso
amapolas
siempre hermosas amapolas

Recuerdos

El verbo se muere sin mirarlo, sin vivirlo
La cordura no es un verbo, sólo es un pobre e inconcluso sustantivo
Un beso, el prolongado beso de una ola mientras empapa la arena y se funde en ella
Amapolas… siempre hermosas amapolas


14 marzo, 2012 Posted by | Poemas del Día Siguiente | , , , , , , , , , , , , , , , | 17 comentarios