Sendas en el Margen

Un lugar de palabras…

Poema de la íntima agonía


Este corazón mío, tan abierto y tan simple,
es ya casi una fuente debajo de mi llanto.

Es un dolor sentado más allá de la muerte.
Un dolor
esperando… esperando… esperando…

Todas las horas pasan con la muerte en los hombros.
Yo sola sigo quieta con mi sombra en los brazos.

No me cesa en los ojos de golpear el crepúsculo,
ni me tumba la vida como un árbol cansado.

Este corazón mío, que ni él mismo se oye,
que ni él mismo se siente de tan mudo y tan largo.

¡Cuántas veces lo he visto por las sendas inútiles
recogiendo espejismos, como un lago estrellado!

Es un dolor sentado más allá de la muerte,
dolor hecho de espigas y sueños desbandados.

Creyéndome gaviota, verme partido el vuelo,
dándome a las estrellas, encontrarme en los charcos.

¡Yo que siempre creí desnudarme la angustia
con solo echar mi alma a girar con los astros!

¡Oh mi dolor, sentado más allá de la muerte!
¡Este corazón mío, tan abierto y tan largo!

Julia de Burgos


27 diciembre, 2012 Posted by | Poesía Extraordinaria | , , , , , , , , | 15 comentarios

Día 26, Abril de 2012


Instantáneas

Miedos arropados por dudas. Desaparecen, casi… gris
Dudas alimentadas de distancia y de silencio. Inventadas… negro y marrón… negro y marrón
Y el tiempo corre… ¿Vuelve?
Un libro… una dedicatoria… un beso… siempre tanto… rojo
El libro es más que el tiempo, sabe esperar, quiere esperar… como un niño tonto…
Lágrima en el margen amarillento… es el reloj del tiempo… desteñido
Mano que acaricia la página… es el calor de un sueño… azul, siempre azul
Un libro… una dedicatoria… un beso… siempre tanto… como un niño tonto…

Memoria

Parece Mar, el cielo
donde me he recostado a soñarte…

Si vieras mi mirada,
como un ave, cazando horizontes y estrellas.

El universo es mío desde que tú te hiciste
techo de mariposas para mi corazón.

…Vuelan precisas, tan exactas… con cada latido… azules y rojos

Te he visto con los ojos vivos
como los ojos abiertos de los bosques,
figurándome en risas y quebradas nadando hasta el océano.

Te he recogido en huellas de canciones marinas
donde una vez dejaste corazones de agua enamorados.

Te he sacado del tiempo…

… Y vas caminando lentamente, uno a uno, los blancos márgenes de mis libros… rojos y blancos

¿Por qué me corre el Mar?
Tú eres vivo universo contestándome…

…porque es tan fácil… rojos, rojos de amapolas corriendo por los ríos de la piel

(Julia de Burgos)


“Ven, amor mío, ven,
leamos de la mano el tiempo,
las suavidades del alma”


26 abril, 2012 Posted by | Mirando el Mundo | , , , , , , , , , , , , , , , , , | 13 comentarios

Ícaro o los sueños

Lentas pasean sus manos sobre el pequeño cofre de madera. Saborean cada beta oscurecida de cansancio, cada grieta de tiempo ido; leen los restos de memoria que se adivinan en aquellos mil inconmensurables tesoros que un día reposaron en sus entrañas.

Mientras, el palio de damas errantes se derrama. Pero noche y día, oscuridad o luz, ya no viven en su conciencia, quedaron desterradas tiempo atrás. ¿Cuándo?, Ícaro no lo recuerda, apenas son vaga ilusión oculta entre alas rotas de las mariposas muertas que habitan sus parpados. Ya casi no recuerda aquellos días en los que Dédalo convertía la nobleza de venerables árboles en joyas que recorrerían el mundo y el tiempo, y él, con jóvenes manos carentes de destreza y henchidas de fuego, se afanaba en una cajita que a buen seguro el futuro amable y amplio llenaría de tesoros. En esos días sus manos se endurecían de pino, abeto y cedro, y su mirada ardía de sueños.

Ahora todo aquel orgullo se esparce a sus pies convertido en serrín, en las astillas que silencian los pasos mientras los días se persiguen iguales acompañados por el sordo y persistente ruido del tiempo inasible. Ícaro ya no quiere soñar. El gran Minos encadenó sus sueños, los encerró entre los graves muros del laberinto de la vida. Allí murieron. Teseo podría haberlos salvado, le debía casi un corazón, pero nunca volvió con su brújula de deseos; conjuró sus días en los ojos de Ariadna y enterró el heroísmo en soleadas tardes de domingos. No, Teseo nunca volvió, nunca volverá.

Cada mañana… ¿o es cada noche?… Ícaro no lo sabe… tampoco le importa. Sólo le importa recoger las plumas enterradas entre los escombros que las afiladas olas van dejando, el regalo del mar. Siempre ha amado el mar. De allí, en tiempos acortados, le llegaban trozos de madera que albergaban increíbles tesoros en su interior. Mimaba, acariciaba con el alma, cada uno de esos trozos, y la vida vivía en ellos, y la vida le penetraba la piel, y así la vida le llegaba del mar. Ahora, como fantasma errante sin mirada, vacío de latidos, con matemático gesto recoge una a una las plumas marchitas, oscurecidas de alquitrán y olvido, y las va guardando en su cajita, tiempo tras tiempo. Ícaro ya no sueña, pero en su memoria aún habita alguna traza de sus habilidades de antaño, del manual pragmático que, cual senda recta y exacta, guiaba sus manos. Aún en esa profunda memoria un pequeño fuego, apenas una diminuta llamita, alimenta y hace vivir una persistente idea.

Se derrama el manto de damas errantes, y sus ojos caminan esas betas de madera, esas venas de sangre, tan cansadas ambas, tan viejas. Una lágrima despierta y se aventura desde lo más profundo de su ser, ascendiendo desde las oscuras cuevas del tiempo, aferrándose con uñas y dientes, desgarrando los conductos del alma, lenta, muy lenta, hasta encaramarse triunfal a la mirada. Y en la joven y tersa superficie de esa lágrima brilla la idea, el centro, aquello que es, que siempre fue… unas alas compañeras de la brisa del mar, el sueño de Ícaro, el Mar de Ícaro.

Recogeremos albas infinitas,
las que duermen al astro en la palmera,
las que prenden el trino en las alondras
y levantan el sueño de las selvas

¡Hay tanto mar nadando en mis estrellas!

Julia de Burgos

9 febrero, 2012 Posted by | Los Cuentos del Mar | , , , , , , , , , | 8 comentarios

Donde comienzas tú

De Julia de Burgos


Soy ola de abandono,
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños y de alas.
Tú danzas por el agua redonda de mis ojos
con la canción más fresca colgando de tus labios.
¡No la sueltes, que el viento todavía azota fuerte
por mis brazos mojados,
y no quiero perderte ni en la sílaba!…

Hoy anda mi caricia
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños con mañana……

20 enero, 2012 Posted by | Poesía Extraordinaria | , , , , , , | 13 comentarios

Corazón de llanto…

De Julia de Burgos, ¡Oh Mar, No esperes Más!


Tengo caído el sueño
y la voz suspendida de mariposas muertas.
El corazón me sube amontonado y solo
a derrotar auroras en mis párpados.

Perdida va mi risa
por la ciudad del viento más triste y devastada.
Mi sed camina en ríos agotados y turbios,
rota y despedazándose.

Amapolas de luz,
mis manos fueron fértiles tentaciones
de incendio.
Hoy, cenizas me tumban para el nido distante.

¡Oh mar, no esperes más!
Casi voy por la vida como gruta de escombros.
Ya ni el mismo silencio se detiene en mi nombre.
Inútilmente estiro mi camino sin luces.
Como muertos sin sitio se sublevan mis voces.

¡Oh mar, no esperes más!
Déjame amar tus brazos con la misma agonía
con que un día nací.
Dame tu pecho azul,
y seremos por siempre el corazón del llanto…

Amar tus brazos con la misma agonía con que un día nací… sí, es algo parecido a eso, es algo parecido…

22 septiembre, 2011 Posted by | Poesía Extraordinaria | , , , | 7 comentarios