Sendas en el Margen

Un lugar de palabras…

El jardinero – Cuento 1


El servidor: ¡Oh, Reina, ten piedad de tu servidor!

La Reina: Terminó ya la asamblea, y todos mis servidores se han ido. ¿Por qué vienes tan tarde?

El servidor: Mi hora llega cuando la de los demás ha pasado. Dime qué trabajo ordenas al último de tus servidores.

La Reina: ¿Qué puedo ordenarte, si es tan tarde?

El servidor: Hazme jardinero de tu jardín.

La Reina: ¿Qué locura es ésta?

El servidor: Renunciaré a cualquier otra tarea, abandonaré al polvo mis lanzas y mis espadas. No me envíes a lejanas cortes. No me pidas nuevas conquistas: hazme jardinero de tu jardín.

La Reina: ¿Y en qué consistirá tu servicio?

El servidor: En llenar tus ocios. Conservaré fresca la hierba del sendero por donde vas cada mañana y donde, a cada paso tuyo, las flores deseosas de morir bendicen el pie que las pisa. Te meceré entre las ramas del septaparna mientras la luna, apenas levantada en la noche, intentará besar tu vestido a través de las hojas. Llenaré con aceite perfumado la lámpara que arde junto a tu lecho y adornaré tu escabel con maravillosas pinturas de azafrán y sándalo.

La Reina: ¿Y cuál será tu recompensa?

El servidor: Que me des permiso para tener entre mis manos tus pequeños puños, que parecen capullos de loto, y para rodear tus brazos con cadenas de flores; que pueda teñir las plantas de tus pies con el zumo encarnado de los pétalos de ashoka, y recoger, con un beso, la mota de polvo que pueda posarse en ellos.

La Reina: Tus ruegos han sido escuchados. Serás el jardinero de mi jardín.

Rabindranath Tagore
(El jardinero)


“Rojo en el pecho
Las estrellas se duermen
El Sueño ríe”

26 junio, 2012 Posted by | Suavidades del Alma | , , , , , , | 14 comentarios

Te miro… y tiemblo


Esbeltos y finos caracteres inclinados, sobre papel suave algo envejecido con profundo olor a madera. Una de las esquinas está deteriorada por el fuego.

Bajo luminosos verdes,
Cansada piedra y agua transparente.

Arropados por la tarde,
Se deslizan los sabores de aquel verbo,
Y en la danza incesante de tus manos,
Se detiene el tiempo en mis sentidos.

Tiembla la hoja del castaño,
Al perderse un instante tu mirada.
En la piel se aventura una senda,
Y en la senda, un suspiro.

Cae la tarde entre verdes,
La palabra se duerme tras un beso.
Y te miro, y tiemblo.
El tiempo, no entiende nada.

Tesoros

Vuelo de unas manos, es tan alto
Pasos descompasados, son tan cálidos
Miradas cansadas, son tan brillantes
Tiempo acortado. Es tan débil el tiempo cuando se vuelan unas manos

31 diciembre, 2011 Posted by | Poemas del Día Siguiente | , , , , , , , , , | 14 comentarios